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COSECHA 2005 Valoración oficial de la añada: "EXCELENTE". Evolución del ciclo vegetativo. El viñedo riojano ha... Más

COSECHA 2005 Valoración oficial de la añada: "EXCELENTE". Evolución del ciclo vegetativo. El viñedo riojano ha experimentado un buen desarrollo a lo largo del ciclo vegetativo de la cosecha 2005 gracias a una climatología que, en términos generales, ha sido favorable para la obtención de una cosecha de alta calidad, destacando especialmente el perfecto estado sanitario que han presentado todas las variedades de uva. El final del ciclo anterior se desarrolló con un buen agostamiento, ausencia de heladas y precipitaciones escasas. La parada vegetativa de esta campaña se ha caracterizado por escasas precipitaciones en forma de lluvia y moderadas de nieve en toda la Denominación, continuando la escasez de lluvias en los meses próximos a la brotación y durante la misma. La brotación es buena y dentro de las fechas normales en Rioja, lo que conlleva un adelanto de entre 7 y 10 días con respecto al año anterior. A finales de abril, los Servicios Técnicos del Consejo Regulador inician el seguimiento de los viñedos de referencia constatando, en general, un buen porcentaje de brotación del 100% de las yemas francas. Asimismo la fertilidad también es satisfactoria con valores de 1’2 y 1’6 racimos por brote, en variedades tintas, y algo inferior en la variedad viura. El viñedo ha completado el cuajado en toda la denominación a mediados de junio, presentando un buen estado vegetativo y sanitario, y manteniendo los 10 días de adelanto con el ciclo anterior. En general, el tempranillo, graciano, mazuelo y viura cuajan bastante bien y con mayor irregularidad la garnacha, bastante afectada por corrimiento. De la comparativa de los 110 viñedos de referencia con los datos del año anterior, se deduce una mayor irregularidad y menor número de racimos por cepa en Rioja Baja y Alta y similar en Rioja Alavesa. En el mazuelo hay un alto número de racimos y también en la garnacha, aunque más irregular. Respecto al tamaño de los racimos se constata un tamaño similar en Rioja Alavesa, menor tamaño en Rioja Baja e irregularidad en Rioja Alta. Respecto a las necesidades de agua hasta el final del cuajado, aunque las precipitaciones han sido moderadas, han tenido una buena distribución a lo largo del ciclo fenológico y han sido suficientes para cubrir el período brotación-cuajado. En el mes de junio cayeron tormentas dispersas en gran parte de la denominación, que aportaron una buena cantidad de agua. No obstante, a partir de estas fechas las necesidades de agua en la vid son muy exigentes y el mes de julio fue especialmente seco, a pesar de lo cual, a finales de ese mes, el estado sanitario era muy bueno en general y el estado vegetativo bueno también, apreciándose una vegetación moderada y equilibrada. Aunque desde el mes de enero las precipitaciones hayan sido claramente inferiores a las de un año normal, el estrés hídrico ha sido aceptable, acusándose puntualmente en viñedos de secano con suelos ligeros afectados por una moderada desfoliación basal. El riego se prohibió a partir del 1 de agosto en Rioja Baja y del 8 de agosto en el resto de la Denominación. El envero se desarrolla con normalidad desde mediados de julio, continuando el ciclo con un adelanto de unos 10 días con relación al año anterior, pero dentro de la media habitual en la Denominación. Según las conclusiones del primer Control de Maduración realizado por el Consejo Regulador el 22 de agosto, la situación general del viñedo era excelente, tanto desde el punto de vista vegetativo como sanitario, y la evolución de la maduración correcta y ajustada en el tiempo a la media normal en la Denominación. La vendimia. Los primeros días de septiembre se inicia puntualmente la vendimia en la zona más oriental de Rioja, pero se frena debido al magnífico estado vegetativo y sanitario, así como al hecho de que las temperaturas son moderadas por el día y frescas por la noche, lo que propicia una ralentización de la maduración de los azúcares más acorde con la evolución de la maduración fenólica, ideal desde el punto de vista de la calidad. Será a partir del día 17 cuando se generaliza la vendimia en Rioja Baja, comenzando la vendimia de uva blanca en la zona centro. En esta situación de bonanza climatológica se lleva a cabo la vendimia de las variedades tintas en Rioja Alta y Alavesa desde la última semana de septiembre. Cuando queda de un 10 a un 15% de la cosecha por recoger comienza a partir del 12 de octubre un periodo de lluvias que dificultan la finalización de las tareas de vendimia y afectan al peso y características de la uva. Tras casi dos meses de duración, como suele ser habitual, se da por finalizada el día 29 de octubre la vendimia 2005 con resultados más que satisfactorios, ya que la uva ha entrado en las bodegas en excelentes condiciones sanitarias y con parámetros analíticos que corresponden a una cosecha de extraordinaria calidad. Así lo ha valorado el Pleno del Consejo Regulador, corroborando las impresiones manifestadas por la mayoría de técnicos del sector acerca de las magníficas expectativas de calidad que ofrecen los vinos elaborados. Por otra parte, la cosecha 2005 no solo se ha mostrado generosa en cuanto a su calidad, sino también desde el punto de vista de su cuantía. En la vendimia 2005 había en producción un total de 59.309 hectáreas (54.632 hectáreas de variedades tintas y 4.677 hectáreas de variedades blancas), que suponen un incremento de 1.172 hectáreas respecto al año anterior. Esta superficie de viñedo ha ofrecido un volumen de cosecha de 444,74 millones de kilogramos de uva, de los que serán amparados por la Denominación un total de 397,20 millones de kg., ya que el Consejo Regulador tomó la decisión de fijar para esta vendimia un rendimiento máximo amparable de 6.500 kgs. por hectárea para variedades tintas y de 9.500 kgs. por hectárea para variedades blancas, con el fin de alcanzar el objetivo de optimización de la calidad que constituye una de las estrategias básicas de esta Denominación Calificada. En este sentido, los Servicios Técnicos del Consejo han constatado la actuación consecuente de los viticultores a la hora de aplicar las técnicas de cultivo más idóneas para alcanzar dicho objetivo, como la eliminación de racimos (“poda en verde” o “aclareo”) en muchas parcelas. Aplicando el rendimiento uva-vino autorizado del 70% como máximo, el volumen de vino amparado en la cosecha 2005 se situará en torno a 280 millones de litros.