Foto Francisca Urbina "Paquita"Coincidiendo con el día de los mayores nos acercamos ínfimamente a la vida de la protagonista del galardón de “abuela del año” que el Ayuntamiento de Cuzcurrita del Río Tirón ha otorgado como acto final de fiestas.

 

Para culminar las fiestas en honor a San Miguel, 2008 en Cuzcurrita de Río Tirón, el ayuntamiento de la localidad ha otorgado el galardón de “abuela del año” a Francisca Urbina Serralde “Paquita” para los más cercanos. Gracias a este premio y homenajeando al día de los mayores, vamos a adentrarnos en una de esas vidas anónimas de nuestra comunidad que merece la pena conocer.

 

Paquita nació un 13 de Agosto del año 1916 en Cuzcurrita de Río Tirón en el seno de una familia numerosa de comerciantes y bodegueros.

 

Su infancia se desarrolla cerca de los mostradores de una tienda casi milenaria y respirando los aires de trabajo.

 

Asistiendo a la escuela de primaria de su pueblo ya despuntaba en las materias impartidas, y con la ayuda inestimable de su cuñado Santiago Benito Miguel, que era maestro, propició que no se desaprovechara su potencial, fue enviada al colegio María Inmaculada del Servicio Doméstico de Logroño donde se formó realizando la carrera de magisterio destacando de forma sobresaliente en materias como gramática y lengua (una de sus pasiones que cuidaba enormemente) y otras tan demandadas en aquella época como costura.

 

Desarrolló su trayectoria docente en las escuelas de Santurde de Rioja, Logroño y Alesón, donde aún guardan gratos recuerdos de su persona.

 

Foto Francisca Urbina y Angel Benito "Paquita y Angel"Se casó con Ángel Benito Miguel, también maestro nacional con quien hizo un admirable y perfecto tándem. Tuvieron cinco hijos, Jesús Ángel, Pedro, Santiago, Francisca y Pilar a los que educaron y dieron formación de forma ejemplar.

 

Circunstancias familiares obligaron que tuviera que apartar su vocación docente, perdiendo seguramente la sociedad riojana una excelente pedagoga que solo disfrutaron ya sus hijos, sobrinos y años más tarde sus nietos.

 

La cultura y el arte de escribir y hablar correctamente es algo que ha inculcado a sus hijos como forma de educación, elegancia y saber estar.

 

La costura de prendas era una de sus actividades preferidas, restándose horas de sueño para poder hacer vestidos y faldas con gran maestría. Quizás en el mundo del diseño de alta costura hubiera tenido también su lugar con la formación adecuada.

 

Ha dedicado gran parte de su vida al trabajo duro que supone una casa de grandes dimensiones (casonas típicas de esta localidad), donde compartía el trabajo en la tienda, organización de la casa, siendo una más que sobresaliente cocinera de la que disfrutaban además de su familia el personal que cuidaba de las tierras. Arduo trabajo que sin embargo no hacía descuidar el incansable cuidado y mimo a sus padres, hermanos, tíos y sus cinco hijos.

 

Mujer de carácter y el genio justo para organizar una numerosa familia, creyente y practicante, siempre se preocupó y alentó en todo momento a sus hijos para formarlos en el trabajo, orden y respeto a los demás. Madrugaba para tener todo preparado para que sus hijos estudiasen lo más cómodos, calientes y alimentados posibles y así rindiesen lo máximo, siempre con el apoyo y ejemplo que ellos daban. Chocolate y pan frito era el menú de la mañana para que sus pequeños empezaran bien el día. Menú que también preparaba con gran esmero ya de abuela para sus nietos durante las estancias de fin de semana y vacaciones.

 

Muchos son los gratos recuerdos que ha dejado y sigue dejando en la memoria de todos los que han compartido momentos de su vida con ella, tantos que por supuesto un reportaje no es suficiente para relatarlos. Historias y momentos como los compartidos con sus nietos que se sienten agradecidos del galardón a su abuela y que nombrarían año tras año como la abuela no sólo de un año sino de todos…

 

En estos momentos cuando las condiciones físicas y mentales no le acompañan, sus ojos brillan destellos de agradecimiento hacia todos los que día a día le acompañan con justísimo agradecimiento a una mujer que ha sido siempre excelente esposa, madre, hermana, hija y como no excelente abuela. Una mujer inigualable que ha sacrificado mucho de sí misma para dárselo a los demás siempre desde un “estado callado”.

 

Una persona que sigue ejerciendo una de sus pasiones, su carrera de maestra, porque sigue enseñando esta vez a todo aquel que disfruta de su compañía una lección, la más importante, el coraje y las ganas de vivir y el amor a los demás, amor que sigue repartiendo a los suyos con la complicidad de un guiño amable o su inimitable y bella sonrisa.

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